Yo cocino con vino

¿Conocéis ese dicho de “Yo cocino con vino, y a veces se lo echo a la comida”? 😉 Pues hoy vamos a hablar de otros usos de las bebidas alcohólicas diferentes a tomárselas en copa o jarra.

 

Bebidas como el vino, la cerveza o algunos licores suelen ser el toque especial de muchísimas recetas. Os contamos qué combina o aporta mejor sabor a vuestras comidas, que se acerca una buena racha de comilonas y lo mejor es saber sorprender a los invitados con sabores nuevos y atrevidos…

Empecemos con la cerveza. Más allá de añadírselo al pollo, la cerveza es un gran ingrediente ya que aporta un sabor tostado y malteado a los platos, especialmente a los de cerdo o pollo. Las que mejores resultados dan son las fuertes, tostadas o las negras. También se puede usar a la hora de preparar salsas, tempuras, guisos, albóndigas o hamburguesas, incluso elaborar el típico pastel Guinness con cerveza negra y chocolate. 

Lo más importante a la hora de cocinar con cerveza es tener paciencia, esperar a que se evapore y se reduzca para que el sabor ácido que aporta a los platos sea equilibrado, sin perder el punto jugoso y sabroso que la caracteriza.

Ahora vamos con el vino. Aquí sí que es necesario hacer distinciones, dependiendo del tipo de vino obtendremos diferentes intensidades de sabores. Por ejemplo, los vinos tintos son más comunes a la hora de preparar guisos o estofados, y combinados con frutos rojos o chocolate son el no va más. No es imprescindible que sea un vino espectacular, pero también es verdad que cuanto mejor sea el vino, mejor sabrá tu plato.

Por otro lado, el vino blanco, al ser más ácido combina mejor con cerdo, pollo, conejo, pescado o marisco, además de ser el ingrediente perfecto para sus salsas. También hay vinos más dulces, como es el caso del Pedro Ximénez, el Oporto o el Jerez, que se destinan más a salsas de sabores intensos o bizcochos.

Sólo nos quedaría mencionar aquellos licores más comunes en la cocina, como pueden ser el brandy, el whisky o el cognac, son el ingrediente perfecto para las salsas, siempre y cuando los eches poco a poco o emborracharás la receta. También es común su uso a la hora de flambear carnes, quesos o postres como bombones o puddings.

Internet está lleno de recetas para que salgas un poco de la rutina y no tengas que comer o cenar fuera para explorar nuevos sabores. ¿No se te hace la boca agua? Pues a nosotros #MuyMuchoMás…